(ESTE ARTÍCULO ES SOLO PARA PAREJAS CASADAS)

La mayoría de las relaciones inician de manera excitante, dos personas que se ven y sienten mariposas en la panza, o una de ellas que, a base de esfuerzo y creatividad, conquista el corazón de la otra. El primer acercamiento, la emoción de conocer a alguien nuevo y que te conozca. La primera vez que se toman de la mano, el primer paseo juntos, la primera película, el primer beso, etc. Luego llega la boda, y con esto una nueva aventura; por fin vivir juntos, disfrutarse el uno al otro de nuevas maneras, la aventura de proceso de conocimiento sexual mutuo, los viajes a lugares nuevos, etc.

Pero de repente el matrimonio entra en la rutina de la costumbre, de lo repetitivo, de las responsabilidades y los horarios. Irse al trabajo, llegar del trabajo, comer algo, ver algo en Netflix. Luego vienen los hijos, cambiarlos, llevarlos a la escuela, recogerlos, alimentarlos, disciplinarlos, hacer la tarea con ellos, acostarlos, dormirlos. Todas las semanas parece lo mismo. Aun los tiempos de vacaciones al mismo lugar y las salidas a comer a los mismos restaurantes saben a lo mismo. ¿Habrá sido todo? ¿Solo unos meses o años de emoción y luego el resto de nuestras vidas en piloto automático?

 

Es en ese punto donde muchas personas quedan vulnerables y empiezan a buscar fuera de su matrimonio un poco de aventura. Tal vez alguna conversación inapropiada con alguien del sexo opuesto por redes sociales o mensajes de texto, una comida “inocente” con algún(a) compañero(a)= del trabajo. salidas con amigos o amigas solteros o divorciados. Algunos(as) inclusive deciden irse solos(as) de viaje para “encontrarse a sí mismos(as)”. Y en la mente se empieza a fraguar la posibilidad de una “aventura” extramarital.

La realidad es que la rutina es algo necesario en las familias, trae orden, estructura y disciplina. Pero demasiada rutina y nada de aventura, puede matar la emoción del matrimonio y provocar un hastío en la pareja que los lleve a una relación distante o inclusive al adulterio; por eso, un matrimonio #indivisible es un matrimonio que está constantemente generando aventuras dentro de la pareja.

Si eres el esposo quien está leyendo esto, vuelve a ser creativo con tus citas. Tu proceso de conquista no ha terminado. Que tu esposa vuelva a sentir cosquillas en el abdomen por la emoción de descubrir a donde la llevas. Busca nuevas opciones para cenar con ella. Atrévanse a probar comida de otros países que representen una aventura al paladar. restaurantes que provean toda una experiencia diferente en cuanto al ambiente y la presentación de los alimentos. No le digas a donde van, ni le preguntes a dónde quiere ir, solo dile: arréglate, paso por ti a las 8:00 PM, ya me encargué de la niñera. Mándale pistas por mensaje, pero no le rebeles la respuesta.

Además de las vacaciones familiares, busca tener una escapada al año con tu esposa en un lugar nuevo, un lugar que tenga mucho por conocer. Busca un hotel con un cuarto que invite a la intimidad. Encárgate de hacer el plan, haz la tarea, metete al internet y busca puntos más interesantes de esa ciudad o pueblo. Sorpréndela como su guía de turistas en una nueva aventura, prueben los platillos regionales, vayan a los mercados municipales y descubran cosas nuevas, encuentra el delicioso puesto callejero donde comen los locales, etc.

¿No tienes mucho presupuesto?, busca algo local o cercano que no hayan descubierto todavía, quizás un lugar para acampar, o puedes llevarla a al algún punto donde se vea toda la ciudad o el mar, lleva una canasta con sus snacks y bebidas preferidas. Mientras más novedoso mejor.

Obsérvala de lejos cuando admira algún accesorio en una tienda y sorpréndela regalándoselo en el día menos esperado. Si disfrutas del peligro de ser descubierto, que sea porque es una sorpresa para tu esposa.

Si eres mujer, tú también puedes incorporar aventura al matrimonio. Arriésgate a cocinarle algo diferente, vean la película que él siempre quiso ver, pero tú nunca tuviste ganas. Sorpréndelo con nueva ropa interior, planea una sexcapada sorpresa de una noche. Invade su tiempo de regadera, intenta algo diferente en la intimidad. Mándale mensajes de texto que sienta que tiene que borrar, etc. El despertar la emoción en un hombre es mucho más sencillo en la mayoría de los casos, solamente necesitas ser intencional como cuando recién se casaron.

Juntos como pareja, pueden buscar una nueva serie de suspenso para ver ya que los niños duerman, enrolarse en clases de algún pasatiempo para aprender algo nuevo juntos, leer libros simultáneamente y comentarlos, buscar horarios poco comunes para tener intimidad, etc.

Una aventura extramarital puede ser emocionante hoy, pero será debastadora para el futuro de tu matrimonio y tu familia. Una aventura dentro del matrimonio es emocionante hoy y una inversión para el futuro.

Por último, si hay algo que nosotros te podemos recomendar es que sigan y sirvan a Dios juntos. No hay aventura más grande que ponerse en las manos de Dios para ser transformados y para servirle. El seguir a Cristo nos coloca en un estado de transformación continua. Nos cambia al grado de parecer nuevas personas y esto lo sigue haciendo, de manera que constantemente descubrimos nuevos “Upgrades” en nuestro esposo(a).

Yo (Daniel) no estoy casado con la misma mujer que hace 15 años. Con el poder de Dios y de Su palabra, Cynthia ha evolucionado de una manera increíble que me hace admirarla cada día más. Dios sigue renovando su corazón y puliendo sus áreas difíciles y hermoseándola más y más con el paso del tiempo.

Yo (Cynthia) vivo sorprendiéndome del hombre en que Daniel se ha estado convirtiendo, ver nuevas facetas de su vida, y ver cómo las enfrenta con la sabiduría de Dios me enamora cada día más y más.

El servirle a Dios juntos también ha hecho de nuestra vida una constante aventura. Hemos enfrentando muchos retos juntos, y pocas cosas son tan emocionantes como ver a Dios abrirnos paso milagrosamente, y ser ambos testigos de su poder obrando en nuestras vidas y a favor de nuestras vidas. Hemos aprendió muchas cosas nuevas y Dios nos ha llevado a lugares que jamás sospechas que íbamos a estar. También hemos conocido amigos mutuos increíbles en el camino y hemos celebrado como matrimonio la alegría de ver a Dios moverse a donde nos lleva. Pero, sobre todo, es una aventura seguir y servir a Dios porque sus planes para nuestro matrimonio y nuestra familia nunca son iguales a los nuestros, siempre son mejores e inesperados.