No importa cuantos años de casados tengamos, al momento de estar desnudos frente a nuestro(a) esposo(a) podemos sentirnos bastante vulnerables. Como resultado tratamos de controlar lo que nuestra pareja quiere hacer con nosotros o recurrimos a rutinas de intimidad sexual donde nos sentimos seguros. Pero observa lo que dice el siguiente pasaje:

1 Corintios 7:2-4 El esposo debe satisfacer las necesidades sexuales de su esposa, y la esposa debe satisfacer las necesidades sexuales de su marido. La esposa le da la autoridad sobre su cuerpo a su marido, y el esposo le da la autoridad sobre su cuerpo a su esposa

Este pasaje nos enseña al menos 3 principios:

1.- El enfoque mutuo de nuestra intimidad sexual debe de ser satisfacernos el uno al otro.

No es un acto egoísta sino un acto de amor y de servicio a nuestra pareja que agradablemente puede resultar también en algo placentero para nosotros al mismo tiempo

2.-Que el esposo debe de ser el primero en procurar la satisfacción sexual de su esposa.

La cultura de la pornografía le ha dicho al hombre que el punto de la sexualidad es lograr su placer lo antes posible. Como resultado, son muchas las mujeres que quedan insatisfechas después de estar con sus esposos. La Biblia en cambio le enseña al hombre a enfocarse con paciencia en el placer sexual de su esposa primero y dejar que su esposa se encargue de él como resultado.

3.- Que necesitamos permitirle a nuestra pareja que nos satisfaga dándole libertad sobre nuestro cuerpo.

Para que puedan satisfacerse plenamente el uno al otro, cada uno necesita darle acceso total a su cuerpo a su pareja. Por supuesto esta libertad no es un permiso para abusar del cuerpo de la pareja, hacer algo inmoral con él o forzar a la pareja a hacer algo que no disfruta,  Darle autoridad sobre tu cuerpo a tu pareja es darle permiso para usar todos los “sensores de placer” de tu cuerpo para construir una tensión sexual que te lleve a disfrutar al máximo.

Por eso el reto de esta semana es:

 

  1. Impriman dos copias del Cheque por 10 minutos de acceso total a su cuerpo, llénenlos y guárdenlos debajo de la cama.
  2. Aparten un día y una hora en los próximos 7 días para tener un tiempo y un espacio de intimidad sin interrupciones.
  3. Disfruten de un tiempo suficiente de preámbulo de besos y caricias.
  4. Esposa, entrégale a tu esposo el cheque, acuéstate y relájate sin meter las manos. Siéntete libre de usar tus palabras (no tus manos) para decirle a tu esposo lo que se siente bien y lo que no. Esposo: no vayas directo a las zonas obvias. 
  5. Esposo, entrégale el cheque a tu esposa y relájate sin meter las manos. Esposa: no vayas directo a las zonas obvias.