Muchos matrimonios terminan con el nefasto “ya no te amo” y es porque la mayoría de las personas de manera errónea cree que el amor es algo que se prende y se apaga involuntariamente en nuestras emociones completamente fuera de nuestro control.  Sin embargo, la Biblia nos enseña claramente que el amor es algo que tú decides hacer, es una actitud que tú decides tener todos los días, es por eso que nuestro versículo base de actitudes dice: “Vístanse de Amor”.

Algo tan importante como el amor no puede estar sujeto a sentimientos o circunstancias pasajeras. El amor no surge de un sentimiento de mariposas en la panza, sino de una relación con Dios por medio de Su amor. Por eso es que Dios puede decirnos “Ama a los demás”, porque sabe que no nos está pidiendo algo que seamos incapaces de dar porque Él ya nos capacitó con su amor. En otras palabras, el amor es la actitud de permitir el fluir del amor de Dios a través de nuestra vida hacia nuestro cónyuge:

Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos; y al vivir en Dios, nuestro amor crece hasta hacerse perfecto. 1 Juan 4:16b-17a

Este més manifiesta tu amor al tomar decisiones con acciones concretas y palpables como, por ejemplo: sacrificios a costo personal, actos de servicio, en palabras amorosas, en detalles románticos, y en formas diferentes de buscar el bienestar de tu pareja.

Queridos hijos, que nuestro amor no quede solo en palabras; mostremos la verdad por medio de nuestras acciones. 1 Juan 3:18