Las redes sociales son el portal a una manifestación a gran escala de los deseos más profundos que habitan dentro de nosotros; ser reconocidos, apreciados, y socialmente aceptables; el problema es que para lograr esto nos valemos de toda clase de filtros, frases y poses que no reflejan lo que realmente somos ni lo que tenemos, y más allá de eso, se nos va la vida tratando de demostrarle a los demás que tan buena es supuestamente nuestra vida.

Cuando trasladamos este fenómeno al matrimonio, podemos encontrar a personas tratando de aparentar el mejor matrimonio, que vive las mejores aventuras, que disfruta de los mejores viajes y detalles románticos. Por alguna razón nos sentimos obligados a superar en “felicidad” las vidas de otras parejas que también están pretendiendo ser alguien más, como resultado nuestros matrimonios en la vida real están llenos de presión y decepción.

La verdad es que lo que puedes ver de las parejas más atractivos en redes sociales son los mejores momentos, (si es que son genuinos) y es fácil juzgar el 100% de nuestro matrimonio por el mejor 1% que deja ver otra pareja.  Lo que nadie te dice es que no puede haber constantes momentos sobresalientes sin saber cómo manejar los peores, los malos, los regulares y los buenos momentos.

No te enfoques en tratar de que tu matrimonio produzca situaciones dignas de Instagram, más bien esfuérzate por amar bien cuando está fuera de cámaras. Crea instantáneas para la mente de tu esposo(a) continuamente; cuando los días son rutinarios o pesados y eres comprensible y paciente; cuando le apoyas con sus responsabilidades diciéndole “yo me encargo” cuando está cansado(a); cuando le sorprendes con su dulce favorito; cuando se ha equivocado, pero no le castigas como se merece o cuando le preparas una noche “especial” (de esas que son imposibles de compartir).

Romanos 12:9 No finjan amar a los demás, ámenlos de verdad. Aborrezcan lo malo, aférrense a lo bueno. Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense en honrarse mutuamente.

Con todo esto no te sugerimos que no produzcas momentos inolvidables y dignos de Instagram para tu pareja, sólo creemos que cuando están respaldados por una vida cotidiana de amor se sentirán mucho más genuinos.

Que nuestras imágenes y videos que subimos a las redes sociales sean sólo aquellas que reflejen la realidad de nuestra relación y no lo que queremos que sea. ¿Qué pasaría si antes de querer tomar una foto o video y subirla al internet nos hiciéramos las siguientes preguntas?:

  1. ¿Tomar una foto o video y subirlo va a interrumpir este momento?
  2. ¿Qué quiero lograr al subir esta foto?: ¿Compartir una alegría con mis amigos y familiares?, ¿Qué le den like a mi vida?. ¿Generar admiración o envidia en los demás a mi o a mi pareja?
  3. ¿Esta foto refleja la condición (relacional, emocional, económica, espiritual, etc.) actual de nuestra pareja?
  4. ¿Quiero presionar a mi pareja para que sea lo que no es?
  5. ¿Mi pareja está de acuerdo en que suba esta foto o video?

Los matrimonios #indivisibles sabemos que nuestra pareja tiene el llamado de reflejar el amor de Dios a los demás, pero el amor de Dios es genuino, real y se manifiesta en nuestra vida diaria como también en nuestros peores momentos.